Con una invitación a audicionar en Estados Unidos -que no pudo concretar al negársele la visa- y la excelente recepción que tuvo su debut como el barón Scarpia en la ópera de Puccini, el bajo-barítono cubano vive su mejor momento.
Reportaje:

08-04-2005

El intérprete canta hoy y mañana en las últimas presentaciones de Tosca junto a Miryam Singer y Gonzalo Tomckowiack
Cubano Homero Pérez es la revelación de la lírica local


Claudia Ramírez

Fuerte comenzó a sonar en la última semana el nombre de Homero Pérez (37), tras su aplaudida interpretación del barón Scarpia en Tosca, de Giacomo Puccini, en la versión de concierto -sin escenificación- que presentó el Teatro Universidad de Chile y que despide hoy de dicho escenario para presentarse mañana en la U. Federico Santa María de Valparaíso.

Para los cercanos al arte lírico, sin embargo, este bajo-barítono cubano ya se hizo notar en 2003 al asumir el rol de Timur (de Turandot) en el Teatro Municipal. El año pasado, en tanto, acumuló vítores como Mefistófeles (Fausto) y, en Buenos Aires, como Banquo (Macbeth), cosechando excelentes críticas. Estos aciertos explican que durante 2005 vaya a asumir tres importantes roles en el Municipal: Escamillo (Carmen), Raimondo (Lucia di Lammermoor) y Amonasro (Aida), papeles que, afirma riendo, son abordables gracias a "la versatilidad del bajo-barítono".


Formado en teatro y música en el Instituto Superior de Arte de La Habana, Pérez llegó al país en 1996 gracias a que quiso conocer el teatro de ópera que una chilena le nombró. Arribó como turista. Luego quiso quedarse y trabajó enseñando inglés (es licenciado en esa lengua). Meses después ganó un concurso para entrar al Coro del Teatro Municipal, donde permanece hasta hoy. "Lo que he logrado ha sido producto de mucho esfuerzo".

En el Municipal le ofrecieron interpretar al barón Scarpia en la versión nacional de fines de 2004. Pero no quiso. "El director Maurizio Benini, que ha seguido mi carrera desde 1998, me llamó junto con Max Valdés y Andrés Rodríguez. En ese momento no acepté, no me sentía preparado". Pero empezó a prepararlo.

Luego aceptó la proposición de la soprano nacional Miryam Singer para cantar en la temporada de la U. de Chile, mientras en el Municipal Valdés le ofreció para el 2006 el rol del villano que persigue al revolucionario Cavaradossi.

"En una nueva interpretación, no cambiaría mi concepción sicológica de Scarpia, que es un tipo lascivo, pero refinado", señala en su departamento del Parque Forestal. "Le gusta abusar del poder, pero siempre con inteligencia, tratando de ser seductor. En una puesta en escena, sí variaría muchas cosas en actuación".

Sin visa

La buena racha se vio complicada en febrero, cuando el consulado de EE.UU. le negó la visa para presentarse a una serie de audiciones en diversos teatros de ese país.

Tras escuchar el material que el cantante les envió, la agencia Robert Lombardo & Associates le extendió una invitación oficial, dirigida incluso al cónsul. Pero a la hora de la entrevista para la visa, ésta le fue negada. "Me dieron como razón que no tenían cómo comprobar que no me iba a quedar en Estados Unidos. Les expliqué que soy un artista, que probablemente a raíz de las audiciones podrían llamarme para trabajar, pero que no me interesaba quedarme allá. Estoy radicado en Chile y quiero vivir acá. De hecho, traseste capítulo me nacionalizo".

La posibilidad de audicionar continúa. La agencia le pidió que cumpliera sus compromisos de este año, enviara críticas de sus participaciones y que la próxima vez la invitación "vendría con más fuerza". Pérez, de todos modos, dice no entender "cuál es el afán de truncarle a un artista la posibilidad de darse a conocer".

Hoy, el bajo-barítono piensa que es momento de iniciar una carrera internacional. Sólo tras una evolución vocal "me siento preparado para hacer audiciones".

   
   
   
 









"En la isla me tocó acompañar a unos amigos que se habían inscrito en una audición. Lo más simpático de todo es que yo quedé y ellos no", cuenta el intérprete. Foto:EL MERCURIO
Reportaje:

Lunes 14 de febrero de 2005

Ópera:
El movido año de Homero Pérez


MAUREEN LENNON ZANINOVIC

El bajo cubano interpretará cuatro roles, desdoblándose entre el Teatro Municipal y la Universidad de Chile.

Su sangre caribeña le sale por los poros. El bajo cubano Homero Pérez (38) explota un histrionismo muy latino, que le ha permitido descollar en varias temporadas del Teatro Municipal.

Su fortaleza ha sido ampliamente reconocida por la crítica especializada: "Como Mefistófeles consiguió una actuación global muy efectiva", escribió Francisco Gutiérrez, en "El Mercurio", a propósito de su trabajo para la ópera "Fausto", de Charles Gounod.

Puccini mayor

Este año promete para el intérprete. Recientemente debutó en las "Semanas Musicales" de Frutillar, donde -junto a la Orquesta de Solistas Barrocos- fue ovacionado gracias a un entretenido y virtuoso tributo a Rossini. "La experiencia ha sido espléndida. Tremendo público", dijo.

A partir de mayo, en el marco del "Encuentro con la Ópera" del Teatro Municipal (ver nota relacionada), encarnará tres roles: Escamillo, en "Carmen", de Bizet; Raimundo, en "Lucia de Lammermoor", de Donizetti, y Amonasro, en "Aida", de Verdi, convirtiéndose en uno de los principales atractivos que desplegará este año ese elenco:

"Y acabo de sumar un cuarto papel. A partir del 1 de abril, en el Teatro de la Universidad de Chile, cantaré, junto a la Orquesta Sinfónica y su director David del Pino, como Scarpia, en 'Tosca', de Puccini. Va a ser mi debut en este personaje, pero lo volveré a interpretar en 2006, en el Teatro Municipal. Maximiano Valdés, director de la Orquesta Filarmónica, programó dos funciones de esta ópera para marzo de ese año, previo a la temporada oficial".

Sobre sus presentaciones en el Teatro de la Universidad de Chile, agrega: "Es un compromiso muy desafiante. Scarpia es el primer protagónico pucciniano que abordo. Es un rol para bajo barítono que vocalmente me queda bien. De hecho, lo he estado preparando nota por nota. La versión que se ofrecerá al público es de semiconcierto, porque convenimos con la regisseur Miryam Singer que 'Tosca' no es una ópera para hacerla sin movimientos o de manera estática. Hay que darle un poco del sabor propio de la lírica".

-Los críticos destacan como su fuerte la actuación...

"Me encanta, de hecho, antes de dedicarme a la ópera estudié teatro. Al canto lírico llegué por accidente. En la Isla me tocó acompañar a unos amigos que se habían inscrito en una audición, con una profesora del Instituto de Artes de Cuba: una extraordinaria soprano llamada María Eugenia Barrios. Partí con ellos, y en un momento la maestra, al escuchar mi timbre de voz, me pidió que cantara. Lo más simpático de todo es que yo quedé y mis amigos no".

-¿Qué está pasando con su carrera internacional?

"Todo depende de cómo me vaya con unas audiciones en Estados Unidos, pero no quiero adelantar mucho, hasta que ocurra. También, me gustaría cantar en escenarios europeos: de hecho, he interpretado zarzuelas y operetas en Italia y España".

"Este año tendría que haber cantado en el Teatro Avenida de Buenos Aires, me invitaron para el primer elenco del 'Cazador furtivo', de Weber, pero no pude tomar el rol, porque me coincidía con 'Carmen', de Bizet. Tomé esa opción, porque estoy muy agradecido del Teatro Municipal de Santiago. Considero que este escenario ha sido clave para el desarrollo de mi carrera".